viernes, 17 de agosto de 2012

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Mañana a la misma hora cubrirá el mismo espacio nuestro tiempo. Y vendrán luces esporádicas y fuentes sutiles sobre la fragua. Y no sabré qué palabra es tuya y cual es mía, porque tus brazos serán mis brazos y tus besos matriz y encaje dulce en el alba de mis besos. Y afirmamos lo mismo a pesar de todo: amor sostenido en los rasgos de un paraíso descubierto.

No te diré nada, pues el pensamiento engendra lluvia, pero el alma alegría en el verso. Ni te mentiré nunca, para escribir abiertamente sobre manos victoriosas prolongadas sobre piedras y arena hasta que sean tuyas.

Estaré cerca amainado la cadencia del agua de tu boca, de la voz que engendra caricia sin prisa, con el relieve del sonido atento. Tu nombre sonreiré en el silencio y pronunciaré tu sangre, justa, intensa, contemplando frondosa tus ojos claros vigilantes.

No te hablaré palabras tuyas, ni mías, más una amalgama de estrellas diga con holgura en tu alma que el sol descienda hasta su centro, porque la niebla se marcha sola con un suspiro blanco del labio.

Trancos62

20 Oct 2011 00:10