miércoles, 18 de abril de 2012

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En el número de las facultades sensitivas y orgánicas, cuentan, con razón, los autores, la que lleva el nombre de imaginación o fantasía. En rigor psicológico, no deben usarse indistintamente estos dos nombres, pues cada uno de ellos sirve para señalar una forma o modo particular de obrar de la facultad productora.

Cuando se limita a reproducir la imagen del objeto sensible, qué ya no está presente, le conviene el nombre de fantasía, porque, según la acepción etimológica, significa fijeza o permanencia de imágenes. Y cuando forma o compone una nueva imagen, juntando el todo o partes de otras representaciones sensibles, sin correspondencia con la realidad externa, cuádrale el de imaginación, que vale tanto como expresar que hace o forma imágenes.

Invitado