sábado, 18 de febrero de 2012

Las luciérnagas de la música



Hacia tiempo que no cogía las riendas del Universo, ese claro expiador al que por ley tengo derecho.

La luna estaba en la mitad de su carrera y fui gata de tejados, garras de tijera corazón tibio, furia y coraje, era como si se acercara de nuevo la primavera. Como equipaje mis ojos, como luz, dos luciérnagas.

Arriba en los tejados, se ve la cosa de otra manera, oscurecen los palacios se toca la tierra, no sin antes esconder dos camelias.

Vidriosas miradas brillan como lentejuelas, que prenden como cometas.

Permanecí como en un sueño, durante unos instantes, vague en el silencio, una ilusión me acompañaba, la oscuridad se iba haciendo más fuerte, venció al temor, dio paso al ser humano.

Me sentí como una pelota elástica ante la habitación de la vida, la cual me invitaba a saborear el milagro de la existencia.

Una enorme puerta se abría, me adentre en ella, como quién es semilla apunto de nacer. La luz se estrechaba haciendo un camino de leyenda, una energía llena de música, un ímpetu infernal me empujaba hacia ella, era hoja de acero convertida en águila, mis alas acompasaban ejércitos de tonas, notas engendradas para cada una de las cavernas, de mis poros, sentía como alacranes mordiendo mi cuerpo, cada movimiento era como un veneno se apoderara de mi.

Salí de aquel cielo infernal, hasta llegar al mármol reluciente de mi jardín de las cuatro fuentes, del cual no volvería a salir para ser poseída en el abrazo eterno, de las luciérnagas de la música

Ashia

15 Oct 2011 19:25

http://foro-libre-ya.creatuforo.es/foro-libre-libre-f1/las-lucirnagas-de-la-msica-t229.html


8 comentarios:

Bonifacio dijo...

Me gusta eso de coger las riendas del universo y ser gata en los tejados... Unas palabras que me llevan a soñar y a poner manos a la obra para conseguir ese sueño.

Contrastes de belleza en las palabras, como cristales cortados que espejean.

El temor nos hace más pequeños, y el silencio es donde se gestan los cambios.

Alucinante el camino que describes, la energía de la música, el ímpetu de la ilusión, el águila de la seguridad... Y el dolor que empuja.

Y allí en el jardín de las cuatro fuentes, la espera...

Muy bellas las imágenes. Un beso.

Sakkarah

Bonifacio dijo...

Cambiamos Sak, pero siempre queda la esencia, y diría que se reparte de forma diferente, y con lentes de aumento.

Me alegra que te halla gustado.

Ashia

Bonifacio dijo...

Yo saldría de ese jardín esperando otro infierno, no siempre es enemigo lo oscuro ni el cielo amigo, y si provoca que escribas así, ¿a que esperas?.



Un placer leerte, Ashia.


Dziban

Bonifacio dijo...

Buenas tardes Ashia
Creo que ahora comprendo mejor tu escrito, no sabía muy bien en qué dirección iban las metáforas y lo tomé por ensoñaciones y deseos de huída y libertad. Creo que la música y la danza, también pueden originar esas ensoñaciones.
No conozco demasiado la danza, sí es verdad que muchas veces, escuchando música me he dejado llevar por lo que me inspiraba y he seguido el ritmo y he bailado a mi manera.
Me suele pasar con ciertos ritmos que semejan el de los latidos del corazón, he comprobado que sobre todo, la música basada en la de ciertas etnias africanas tienen mucho de ese ritmo cardiaco, y algunas hispanoamericanas.
También me gusta muchísimo, el ritmo de los tambores Kôdo, hasta el punto de dejarme llevar por sus cadencias.

Deja-vu

Bonifacio dijo...

Suele sucederme, casi siempre que la leo, que me digo:
He aquí a una amante de las palabras (probablemente amante fiel) pero de todas y cada una de ellas, por lo que no me extrañaría que las unas estuvieran, de las otras, celosas.
Así pues, las palabras, cuando usted se asoma a ellas, las palabras (todas ellas) están de enhorabuena.

Al-Andalus

Bonifacio dijo...

Dziban, no, para nada, hay expresiones que son tanto amigas de la noche como del día, pero la noche tiene su cosa.
Espero una vuelta a empezar que eso puede ser mañana.

El placer es mío, siempre.

Besos.

Ashia

Bonifacio dijo...

Deja-vu, sigue bailando a tu manera, deja que fluya lo que tu cuerpo dicta.

Preciosa música la que me has dejado, me voy tras ella.

Muchos besos.

Deja-vu

Bonifacio dijo...

Muy parecida es la sensación cuando le leo.
Es un jinete cabalgando entre las letras, en cualquier recodo de ellas las hace más bellas, es como si besaran el aire que usted las deja.

Buen día, al_Andalus

Ashia