domingo, 29 de enero de 2012

El amor, el odio y cosas de esas.



Repasando mis sentimientos he visto que en ninguna etapa de mi vida he sido yo mismo la persona a la que más he querido.
Ésto puede hacer pensar que uno no tiene autoestima o algo, pero no necesariamente es así. Yo simplemente nunca me he tenido como algo muy importante. Valoro la vida en la medida en que los demás la valoren. Es decir, a ver si consigo explicarme claramente: si veo que para alguien la vida es muy importante, yo le acepto el valor que le da su propietario y ya está. Para mí la vida vale lo que valga para su dueño.
Y siempre he sabido que la mía no pasa de ser un accidente más en el cosmos. (ni necesito que sea otra cosa) Por eso en todo momento he tenido a alguien cuya vida era más importante que la mía. Alguien a quien he amado más que a mí.
Del mismo modo también digo que eso no me convierte en un beatífico santurrón: mi capacidad de odiar es bastante potente. Y odio muchas cosas y a muchas personas, como todo hijo de vecino, por supuesto.
Entonces uno diría: ¿y si esa persona a la que odias valora en mucho su vida? ¿también la valorarás en la misma medida?
Pues no, es esos casos no, porque se trata de personas que no respetan el valor de las vidas ajenas. Amo a quien es amable y odio a quien es odioso.
Saberse no importante, le quita a uno de muchas cargas artificiales. (hasta de tener que quererse mucho, oiga, je je je)

Furgo

14 Oct 2011 12:28

http://foro-libre-ya.creatuforo.es/foro-libre-libre-f1/el-amor-el-odio-y-cosas-de-esas-t215.html

7 comentarios:

Bonifacio dijo...

Quieras que no, el mejór mandamiento y el que resume los otros diez, es el que dice "Amarás a tu prójimo como a tí mismo!

Te dice Invitaho que cuando hay una emergencia en nuestra vida, salimos a flote como podemos, y eso es el instinto de supervivencia y el amor a uno mismo, que no hay que confundir con un narcisismo de egoismo empalagoso y destructivo.
Creo que mirar por nosotros mismos es mirar también por la gente que nos quiere y se procupa por nuestro bien, de igual manera que ellos hacen lo mismo para que tu no te preocupes por ellos y veas y sientas que están bien.

Posiblemente no se muy bien explicarlo pero, nosotros somos la tranquilidad de los que nos quieren lo mismo que los que nos quieren son nuestra tranquilidad.

( Me dá que me he liao)

Saludos y muy feliz día

Deja-vu

Bonifacio dijo...

No hace falta ser santo. Yo amo a alguien más que mi propia vida y amo mi vida y la valoro. Pero si tuviera que perderla por quien quiero mucho, quizá no lo dudaría. Eso no es por bondad, es porque necesitas que lo amas perdure pro siempre. Porque sabes que sin aquello que tanto amas, no amarías tu vida, ni sería igual. No merecería la pena de igual manera.

Odiar... Con intensidad, no; pero si hay personas que me caen muy mal, como le ocurre a todo el mundo. Nunca les haría daño, pero no les podría querer.

Un besillo.

Sakkarah

Bonifacio dijo...

Es que quererse mucho a sí mismo cuesta tanto esfuerzo y energías, que no quedan para querer a nadie más. Todos conocemos a personas -ya que abundan por desgracia- que se aman a ellos mismos por encima de todo. El egoísmo, el puto y mal administrado egoísmo.

Furgo

Bonifacio dijo...

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Si hay que odiar, se odia, oye. je je je
Por cierto, no pensemos que alguien que valora su vida por debajo de otras, no le concede ningún valor a la propia, que tampoco es irse de un extremo a otro.
Un besillo

Furgo

Bonifacio dijo...

Me estará diciendo que es una persona humilde, con respeto a los demás a quienes tiene en gran concepto, que es conformista y sacrificada y que es capaz de esmerarse más de lo necesario con tal de que no se note su sobreesfuerzo, que es un eterno amigo invisible, voluntarioso y que encima regala sonrisas. Bueno, la sonrisa se la ahorra, que ya pone el bigote.

Invitaho

Bonifacio dijo...

Todos tenemos un valor, puede que para nosotros no seamos importantes, pero hay personas que lo nos lo dan, sin tan siquiera pedirlo.
Es más más fácil amar que odiar, para llegar hasta ese extremo tiene que ser por algo tremendo.
No, no odio, las personas que no me interesan por ciertas circunstancias, me aparto de ellas, así no tengo que tomarme ese trabajo.

Siempre te leo, y eres un señor muy importante, estoy más que segura.

Un saludo, maño.

Ashia

Bonifacio dijo...

No, si yo también me alejo lo más posible de quien odio, pero lo sigo odiando igualmente. Y hay gente a la que odio con toda mi alma, de cuyas maldades no puedo sustraerme aunque físicamente me halle muy lejos de ellos: son los que salen por la tele y nos joden la vida, por ejemplo.
De hecho en mi balanza los platos están muy desequilibrados: odio a mucha gente y amo a poca. (seguro que nos pasa a casi todos)

Un saludico pues, je je je.

Furgo