martes, 17 de enero de 2012

Cualquiera sabe


Cualquiera sabe cuál es el asunto de cada noche.

Entro a veros como una costumbre. Nada he de contaros. Una idea, sin ninguna novedad, que ya he plasmado a menudo.

Me gusta de este formato, mucho, todo. Todo menos que sea tan ancho el espacio donde quedan colgadas las letras y la ausencia de blanco en el fondo de la pantalla.

Al cabo de un rato de silencio me leo el pensamiento. Se mueve por diversos derroteros.

Y también en la Iglesia. A veces, más que aportar Fe, tiende a quitarla. Y se me junta de pronto todo en el alma: papeleo administrativo para poder confirmarse; papeleo, dinero y obstáculos para concluir finalmente en que matrimonio fue nulo; homilías, a veces, desvariadas; personas humanas limitadas, con problemas personales; luchas intestinas por el poder y el dinero interno de la Institución; un sacerdote lascivo dando la comunión; gentes que entran en la iglesia para cumplir un domingo y con la apariencia; días de ricos para pocos o muchos…

¡En fin! También hay gente de bien entregada. Y hombres santos.

Al final, no queda más que entender y aceptar que la Iglesia, para sustentarse ha de moverse y perder su energía en cuestiones materiales o que, como dice mi santo padre: la Iglesia es una cosa y la Fe otra. Hasta algunos sacerdotes te cuentan en pequeño comité, refiriéndose a la Iglesia: me hace perder la Fe.

Las gentes de Fe nos mereceríamos otra Iglesia diferente y un Papa de alma sencilla y humilde, del Pueblo, cercano y santo, como fue Juan Pablo II. Benedicto es otra cosa. Un intelectual. Lo vemos muy lejos. En sus cosas.


oooo

Cualquiera sabe si un Poder grande se pierde en la mediocridad de las cosas. Pero las mismas personas son océanos y montañas, tierra abierta.

Me gusta el Reino de los Cielos. Me basta con que lo sepas.

Hoy hay luna llena y extrañamente no se mueve en el corazón desasosiego. Esta vez ha tocado un ciento de cierta nostalgia blanda y pausada.

Mañana nos hablaremos despacio con la privanza del talento dormido y el valor hacia adentro. Pasado mañana, en la lucha desigual, seré gigante y cabezudo con el cuerpo hundido de tierra y el alma alta. Y si me ofreces un norte y es mi corazón mismo haré de tu espacio mi lucha.

Tengo un verso nuevo en la espalda, como una capa, y dos armas, un amor y un pecho.

Trancos62

12 Oct 2011 22:53