sábado, 14 de enero de 2012

¿Con apellidos? No, gracias.

Apead del susto, Cayetana en esta ocasión no tiene nada que ver con el post, va de relaciones.
De la costumbre con que nos solemos manejar los humanos a la hora de "concretar" el trato con las personas que nos van acompañando en este camino que es vivir.
Las definiciones dicen algo así como que: relación es el trato y/o comunicación de una persona con otra. ¿Está claro, no? Pues parece ser que no tanto.


A los humanos nos gusta concretar (pa habernos matao). Y en esa dinámica de "llamar a las cosas por su nombre", nos da, con más frecuencia de la necesaria, por rizar el rizo; por ponerle apellidos a esos tratos con que nos relacionamos. Claro, esto no tendría importancia si al menos lo hiciéramos bien, pero ni hablar del peluquín.


Cuando conocemos a alguien que nos cae bien, rápidamente intentamos hacer del nombre de la relación algo más concreto: el apellido. De este modo, algunos ejemplos serían:


- Relación - de Amigos
Ese valor en mayúsculas que se le suele dar a la amistad, porque sin duda lo tiene, se lo aplicamos con avidez a aquellos que no queremos que pasen por nuestro tiempo sin más. Al hacerlo, al verbalizarlo quiero decir, cometemos tamaña injusticia como es un gran chantaje. ¿Quién es lo suficiente "borde", viéndose con ese calificativo, como para decir: No, que no, monín/a, que tú y yo todavía no hemos progresado en la materia.


- Relación - de Pareja
Más peliaguda si cabe, que la anterior. Lo que mueve a la denominación es lo mismo: conservar al otro en el papel que nos gustaría.
Lo delicado de este apellido viene cuando de las dos partes del binomio, no se desprende el mismo apellido...


En ambos casos, y en muchos más, el error y posterior fracaso, es casi la crónica de una muerte anunciada. La precipitación por atesorar el trato con los demás, poniéndole un añadido, suele desembocar en que, antes que después, la parte "sentata" de la relación, termina diciendo eso de: "Disculpa, mona, pero Pepe me quería a mí".
Y es que... de poco sirve darle mil apellidos a una relación, si no se le da el alimento que la sustente y la haga crecer.


En fin, yo abogo por las simples relaciones sin tanta necesidad de alcurnia, ¿Vosotros cómo lo preferís?


Buenas tardes.



Chula


11 Oct 2011 19:05

http://foro-libre-ya.creatuforo.es/foro-libre-libre-f1/con-apellidos-no-gracias-t180.html

3 comentarios:

Bonifacio dijo...

Me gusta como lo has expuesto, darles el apellido o el nombre es como hacer algo nuestro, y es que somos conquistadores natos en todos los campos; pero... como bien dices, vienen detrás los patinazos. Uno cree que tiene un amigo y el otro no sentía lo mismo. Uno cree que ha conquistado un amor y el otro no sentía nada. Puede que nuestro afán conquistador nos ciegue.

Vale más ir siempre con cautela y, como bien dices, mejor no querer apellidar, mejor no encasillar lo que esté sucediendo.

Un beso.

Sakkarah

Bonifacio dijo...

Esto está lleno de tozinitos... de cielo.
Casi mejor que no me muero y me quedo aquí.

Ytu-

Bonifacio dijo...

Nunca he sido partidaria de ponerle etiquetas a la vida, nunca, la verdad.

Creo que pienso como tu, lo que es, simplemente "es" y para mí ya es suficiente y tiene todo el valor del mundo.

Cuando algo se termina, suele dejar un hueco en el corazón, sean amores, amistades, muertes, ausencias, pero hay unos estupendos pegamentos que sirven de tapahuecos, y a saber....son:
Los mimos, los besos, los abrazos, una flor, un día precioso de sol, una tarde de lluvia suave y melancólica, una sonrisa, ver a un perrillo correr detrás de una hoja seca, o el remolino que hace el viento con ellas, o escuchar una voz amiga aunque sea a través del teléfono, buena música, un estupendo libro, y decirle a otra persona lo mucho que la quieres, así verás su cara de satisfacción y se te llenarán todos los huequitos que aún quedan por ahí.

Muchos de esos Chula y música tapahuecos

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